Breve relación histórica de la Comunidad de Lojpaya

Por Roberto Jiménez Espinal

Lojpaya, comunidad lacustre ubicada a orillas de la porción menor o Huiñay Marca del Lago Titicaca, está ubicada en la península de Copacabana en territorio boliviano. Pertenece a la Segunda Sección, Tiquina, de la provincia Manco Kápac, del Departamento de La Paz. Está ubicada a 120 kilómetros de la ciudad de La Paz y es fronteriza con el Departamento Peruano de Puno (Provincia Yunguyo).

Si bien la comunidad se funda un 5 de marzo de 1962, sus pobladores se asentaron desde tiempos remotos en esta región y son herederos de múltiples culturas que a través del tiempo poblaron y dominaron esta región. A continuación una relación recabada de distintas fuentes de la historia de este lugar:


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Periodo Prehispánico

Orígenes nómadas

Es sabido que el hombre americano no es originario de este continente y que llegó a través del Estrecho de Bering miles de años atrás. De manera similar a toda la región andina, los primeros grupos humanos en la zona del lago Titicaca aparecen alrededor de 10 mil años antes de Cristo. Estos grupos, inicialmente nómadas, eran principalmente cazadores – de conejos andinos y algunas aves lacustres como la chocka - y recolectores de frutos silvestres.

Primeros asentamientos

No es sino hasta hace aproximadamente dos mil años antes de cristo que estos grupos se vuelven sedentarios, principalmente debido a la disponibilidad de agua – y, por tanto, de peces en su interior y plantas y animales silvestres en sus riberas, la domesticación de algunos animales, como los camélidos y a un desarrollo agrícola incipiente, como en la cultura Qaluyo en el norte del Titicaca y la cultura Chiripa alrededor del lago, desde la hoy península de Taraco por el sur, hasta Santiago de Huata por el norte, incluyendo toda la península de Copacabana.

La expansión de Tiahuanaco

Si bien con asentamientos en todas sus riberas, el desarrollo cultural de toda la región tiene su epicentro en el sector sur del Lago Titicaca, principalmente alrededor del centro ceremonial de Tiwanaku. Progresivamente, se fundan centros religiosos (Lukurmata, península de Taraco y otros) que atravesando las islas del sector sur (Suriqui, Pariti, etc.) llegan hasta las islas del Lago Mayor (Titikala y Coati – hoy Islas del Sol y de la Luna, respectivamente), alcanzando su esplendor entre los años 300 y 500 después de cristo.

Posiblemente a este periodo, si no antes, corresponde la fortaleza de Chuku Pirka con la estela Tupak Katari (la gran serpiente), construida cerca a Santiago de Ojje. De la misma forma, al parecer existía desde la época Tihuanacota un peregrinaje de tipo religioso desde la región altiplánica colindante con los yungas o uma suyu hacia Copacabana que, atravesando el estrecho de Tiquina llegaba la isla Titi Kala (hoy Isla del Sol). Similar peregrinaje era realizado desde la región urku suyo (peregrinos Collas, Pukaras, Ayaviries).

En relación a este peregrinaje, algunos relatos indican que a la altura del itsmo y poblado actual de Yunguyo (Perú, vecino a Kasani, Bolivia)se construyó un canal amurallado que, a la vez que unía las dos secciones del lago Titicaca, servía de control de paso de dichas peregrinaciones. Se tienen indicios de los restos de dicha muralla aún hoy en día (Prof. Julio Torres). La influencia Tiwuanacota en la zona debió extenderse hasta el colapso de esta cultura, alrededor del siglo XII.

El reino Lupaca

Si consideramos que el estado Tiwanacota era la suma de varias naciones (aymaras, chipayas, urus, etc.) distribuidos en reinos o señorios (lupakas, paka jakis, etc.), la península de Copacabana estaba al límite de la zona de influencia Lupaca (lupi-jakis: hombres del sol), limitando al este – probablemente con el límite en Tiquina - con la región Uma suyu y al sur (atravesando el hoy rio Desaguadero) con la región de los pacajes o paka jakis (hombres águila).

Una vez que Tiahuanaco desaparece, durante el periodo denominado de los reinos o familias collas (aymaras) que se extiende desde el 1250 hasta el 1450 aproximadamente, la península fue un límite entre los reinos Lupacas (con su capital en Chucuito) y Omasuyos. Así, por ejemplo, como indica Ramos Gavilán (1621), geográficamente, Copacabana se encontraba en el límite entre las provincias de Chucuito (urkosuyo) y Omasuyo, constituyendo el "último pueblo de la jurisdicción de Omasuyo, una grande legua del cual está Yunguyo, lugar primero de la Governación de Chucuito". La isla Titikaka (hoy Isla del Sol) también estaba en territorio Omasuyo (Bernabe Cobo). Alonso Ramos Gavilan apuntaba, en referencia al adoratorio en esa isla que “aquel famoso altar, y adoratorio, que los Qollas de Titikaka, era una waka de puquina collas y uroqollas”.

“Los lupacas conformaron un poderoso estado aymara al sur-oeste del Lago Titicaca, en la Meseta del Collao (Puno, Perú). Su capital fue Chucuito y estuvo gobernado por una diarquía integrada por los reyes Cari y Cusi, ricos y poderosos señores, poseedores de impresionantes cantidades de cabezas de ganado camélido, en los pastizales del Altiplano”. La importancia y el estatus de indígenas ganaderos ricos iba a tener gran relevancia durante el periodo posterior.

Invasión y dominio Inca

Alrededor de 1450, la expansión incaica llega a la zona lacustre y encuentra, por un lado, amplia resistencia en el señoría Colla (con su capital Hatuncolla) y, por otro lado, sella una alianza en el señorío Lupaca (con su capital en Chucuito). Después de fuertes batallas, los Collas son vencidos y el reino Lupaca mantiene su organización social, bajo tutela Inca. Quizá es esta alianza que determina la supervivencia del idioma aymara en esta zona y no la imposición del Quechua como en otras zonas al centro y sur de la actual Bolivia.

Con base en información del Prof. Julio Torres “en el incario la zona de Yunguyo era lugar de residencia de los sacerdotes Aucachik o Ichris que eran los confesores y purificadores de la gente que venìan en peregrinaciòn desde sitios más lejanos del Tahuantinsuyo al Sagrado Templo del Sol ubicado en el Titicaca (Isla del Sol). Los primeros incas que pasaron por este territorio fueron Pachacutec (1350), Tupac Inca Yupanqui y Huayna Cápac. Se tiene datos del Curaca Apuchalco capitaneando contingentes de tropas de esta parte de Yunguyo y Copacabana, que estaba a favor del Inca Huáscar en la guerra civil con su hermano Atahualpa a inicios del 1500”.

El periodo Colonial

Primeras incursiones españolas

Con la llegada de los españoles y la caída del imperio Inca (1532), la información de la zona está íntimamente ligada a la información sobre la existencia del Lago Titicaca y, específicamente, sobre el templo del Sol en la Isla Titikala. Así, Francisco Pizarro envía en 1533 a Pedro Mogüer y a Pedro Martinez de Agüero a hacer las primeras incursiones en la región.

Chucuito: Encomienda real

Llama la atención que la zona, excepcionalmente, haya sido declarada como encomienda del Rey de España y, por tanto, no estaba sujeta a repartición entre los conquistadores como era frecuentemente realizado en ese entonces. La descripción que realizan viajeros de entonces nos da señales de dicho status: Indígenas con recursos (ganadería y otros) que les permiten mantener vínculos comerciales simétricos con los españoles, tal el caso de Diego Chambilla, hábil comerciante que tuvo influencia desde Potosí hasta Cuzco.

En 1567, el Virrey delega a Garci Diez de San Miguel la Visita a la Provincia de Chucuito y la elaboración de un estudio para tasar las contribuciones que debía recibir el rey de esta encomienda Real. En esta visita se hace mención ya a las dos parcialidades – los de arriba y los de abajo, Hanansaya y Urinasaya, lideradas por Martín Cari y Martín Cusi respectivamente. Según un quipu descrito en la visita mencionada, la población de la provincia Chucuito entonces llegaba a aproximadamente 20.000 familias, distribuidas en siete cabeceras (Axura (Ácora), Jilawi (Ilave), Xuli (Juli), Puma Uta (Pomata), Sipit'a (Zepita) y Yunka Uyu (Yunguyo o el canchón a los Yungas)). La península de Copacabana en gran parte dependía de la cabecera-región de Yunguyo, con aproximadamente 1.300 familias para 1567.

La dependencia de la Audiencia de Charcas

Sea por el debilitamiento de la estructura económica basado en la ganadería u otros factores (climáticos, rebeliones), la región reduce su población y se concentra en las cabeceras que se formaron desde la época prehispánica, con dependencia directa de la Audiencia de Charcas:

“…todo lo que está desde el Collao, inclusive, hacia la dicha ciudad de la Plata, quede y vuelva y sea del distrito y límites de la dicha nuestra Audiencia de los Charcas; declarando como declaramos que del dicho Collao hazia la ciudad de la Plata comience desde el pueblo de Ayabire, que es de la encomienda de Juan de Pancorbo por el camino de Urcosuyo; y desde el pueblo de Asillo, que es de la encomienda de Gerónimo Costilla por el camino de Omasuyo; y por el camino de Arequipa, desde Atuncana, que es de la encomienda de Carlos Ynga, hacia la parte de los Charcas. Y ansimismo, a de ser y entrar en el distrito de la dicha Audiencia de los Charcas, la provincia de Sangavana y toda la provincia de Carabaya, inclusive”. Real provisión del 26 de mayo de 1573 – Rey Felipe II

No obstante, en 1796, debido a la creación de la Real Audiencia de Cuzco, las Intendencia de Puno (que incluía a las partidas de Azángaro, Chucuito y otras) pasan a depender de esta audiencia y del Virreynato de Lima y se excluyen de la audiencia de Charcas y del Virreinato de La Plata.

Durante este periodo, tuvieron lugar varias insurrecciones en la zona, como aquella de 1737, en Azángaro por el curaca de Asillo, Andrés Ignacio Ccama Condori, que logró reunir a 17 curacas de una parte de Cusco y de gran parte de Puno y que duró de noviembre a diciembre de ese año (Calsin Anco). Asimismo, se apoyó la insurrección y cerco a La Paz de Túpac Catari en 1781, escapando varios líderes de la insurrección.

En el ocaso del periodo colonial, la región de Puno se convirtió en uno de los últimos bastiones realistas. Así, el virrey José de la Serna acampaba con 4 mil hombres en la región . El 25 de agosto de 1823 en las pampas de Chua Chua (distrito de Zepita) el ejército patriota al mando del General Andrés de Santa Cruz, venció a las fuerzas virreinales. Finalmente, el 27 de diciembre de 1824, dieciocho días después de la Batalla de Ayacucho, se proclama la independencia de la región y su anexión al Perú, tres años y medio después de la independencia del resto de esta república.

Periodo Republicano

Lojpaya Peruana

Con el éxito del proceso independentista de principios del siglo XIX, y siguiendo el acuerdo para la aplicación del principio del “utti possidetis juris” (“como poseías de acuerdo al derecho, poseerás”) en los territorios americanos independizados, la República del Perú incluye en 1822 como parte de su territorio a la ex Real Audiencia de Cuzco y todo su territorio. Así la intendencia de Puno pasa a ser el departamento de Puno, con los partidos de Chucuito, Paucarcolla, Lampa, Azángaro (que incluye a la mayoría de las cabeceras del periodo lupaca) y Carabaya.

Esta cronología no hace un estudio del periodo republicano entre 1800 y 1900 del departamento de Puno y, específicamente de la región de Yunguyo, de la que dependía parte de la península de Copacabana (incluida Lojpaya). Entendemos que corresponde a un estudio más en detalle aquello.

El tratado de 1932 y canje territorial

La delimitación territorial de Perú y Bolivia en el área del lago Titicaca sufrió varios ajustes en los dos últimos siglos. Así, no es hasta el protocolo Concha-Gutiérrez (1932), que se definió una delimitación definitiva entre ambos territorios. Un hecho resaltante en ese entonces es el canje realizado entre la zona de Santiago de Ojje (hasta entonces peruana), por la zona de Tapojje (hasta entonces Boliviana), que como resultado del canje pasaron a soberanía Boliviana y Peruana, respectivamente.

Ya que hasta entonces Lojpaya era parte de la denominada Punta Ojje - era la zona más alejada y más vecina a Bolivia – el canje hizo que pasase a ser también boliviana. Sobre este punto, Albó (1978) realiza un interesante estudio sobre este canje inconsulto con sus habitantes, debido a sus efectos sobre el ejercicio de la propiedad de varias familias de Ojje y Lojpaya en la isla de Caana, que se mantuvo como territorio peruano (no fue parte del canje).

Recientemente el congreso peruano dictó un decreto (Decreto Supremo Nº 056-2005-RE) que “declara de necesidad pública la exceptuación de los alcances del Artículo 71º de la Constitución Política peruana a los ciudadanos bolivianos descendientes de peruanos que posean propiedades en la isla peruana de Caana, ubicada en la Provincia de Yunguyo, Puno.”

Para una información en detalle de este canje, hemos incluido un apartado en la sección curiosidades de este sitio.

Fundación e historia reciente

La fundación de la Comunidad

El paso a Bolivia definió una nueva realidad en la zona. Así, la gestión de las diferentes zonas que conformaban la comunidad de Ojje siempre tuvo inconvenientes, al punto de que su zona más alejada – Lojpaya, estuvo marginada de la gestión territorial. Esto llevó a las familias de Lojpaya a la necesidad de gestionar por cuenta propia algunos servicios básicos como la escuela y la iglesia.

Paralelamente, la necesidad de dotar de una institucionalidad con mayor jerarquía en la región, hizo que surgieran anhelos de convertir la comunidad de Ojje en Cantón. Ambos procesos – Lojpaya como Comunidad y Ojje como Cantón – se materializaron en los años sesenta. Así, el 5 de marzo de 1962 se funda la comunidad de Lojpaya. Asimismo, a través de la ley 241, del 15 de enero de 1963, se crea el cantón Santiago de Ojje en la jurisdicción de la provincia Manco Cápac del Departamento de La Paz, comprendiendo las comunidades de: “Ojje, Calata, San Martín, Lojpaya y Capurita Grande”. El reconocimiento tácito de Lojpaya como comunidad se establece a través de esta norma. La nueva estructura territorial-administrativa establecida a partir de la Constitución Política del Estado (2009) excluye el concepto de cantón como entidad administrativa, pero no así el de comunidad.

A 2020, la comunidad de Lojpaya cumplirá 58 años de existencia, siendo su entes máximos de representación comunal el Sindicato Agrario en la comunidad y el Centro de Residentes, principalmente en la ciudad de La Paz, pero también con presencia en otras ciudades de Bolivia, en Argentina y en Brasil, principalmente.

Significado del nombre Lojpaya

Según el libro "Toponimias Altiplánicas del Departamento de La Paz" de Mauricio Mamani y David Guisbert, "el nombre Lojpaya proviene de la palabra aymara Luqtaya, que se refiere a un sitio especial para las ofrendas ceremoniales de la región. Luqtaya sería la comunidad que ocupa en la actualidad el lugar sagrado del tiempo pasado".

Por otra parte, Macario Mamani, comunario del lugar cuenta que en realidad el nombre proviene de las palabras, también aymaras Lojjro Phayaña, que se traduce en algo así com "Lugar donde se cocina sopa de pescado". Esto tiene su explicación porque en el pasado, en su paso entre Ojje y Calata, a la orilla del lago, varios caminantes se servían este delicioso plato en la planicie Lojpayeña, con el pescado que se extraía de allí mismo.

Viajar es la mejor forma de perderse y encontrarse al mismo tiempo.

Anónimo

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Lojpaya, Provincia Manco Kápac,
Segunda Sección - Tiquina,
Departamento de La Paz,
Bolivia

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